El rancho del crimen
El rancho del crimen Pete le contó la historia de Weldron y explicó sus sospechas de que su brazo artificial lo empleaba para pasar drogas de contrabando.
—¡Pero el contrabando de drogas es poca cosa para ese coyote, que ha batido el record de todos los crÃmenes! —dijo Blake—. ¡Porque ése es Dan Henderson, reclamado por el Estado de Oregón por haber robado la oficina de correos de los Estados Unidos hace dos años!
Miró ahora con más detenimiento a Weldron.
—¡No hay duda de que es él! —añadió—. He visto su retrato cientos de veces, y no puede haber más que uno con un brazo de madera como el suyo. Era el jefe de una cuadrilla que mató a tres hombres en ese trabajo.
Pete estaba estupefacto. El hombre que hasta entonces conocÃa como Fancy Weldron, se presentaba ante sus ojos como un criminal célebre después de las declaraciones de Blake. Este último atrajo a Pete a distancia de la celda donde no pudieran ser oÃdos desde aquélla.
—Acaba usted de cooperar sin saberlo a mi labor —dijo al sheriff—. Ese Henderson debe ser entregado a las autoridades federales de Phoneix. Yo mismo lo llevaré, pero no puedo abandonar la pista que sigo de los falsificadores.
—Pero, aquà hay un comisario local —contestó Pete—, y tal vez uno de mis comisarios...