El rancho del crimen
El rancho del crimen Era imposible conciliar el sueño, hasta para Teeny Butler, quien ciertamente no era de insomnio de lo que padecía habitualmente. A las nueve de la noche se oyó un ruido de paso de varias personas en el corredor contiguo a lo que pudiéramos llamar celda general.
Pete escuchó atentamente y pudo comprobar que aquel ruido se acercaba a la puerta de entrada de la habitación. Aquellos hombres, sin duda, venían con el propósito de lincharlos, pero esto no lo conseguirían tan fácilmente, pues sus puños darían cuenta de más de uno, ya que afortunadamente no estaban atados.
Se oyeron descorrer los cerrojos, y un segundo después entraba en la habitación el capitán Early revólver en mano.
—Venid aquí, muchachos —ordenó sin apenas volverse.
Le seguían ocho hombres, que iban vestidos con los monos de los trabajadores del ferrocarril. Early los puso en fila junto a la pared, y golpeó en la pared como una seña a alguien que debía estar al otro lado y que contestó inmediatamente a su llamada.
Con la cara más dura que una piedra, Early se enfrentó a Pete Rice y le explicó para qué estaban allí aquellos ocho hombres.