El rancho del crimen
El rancho del crimen Por un momento Pete creyĂł que lo habĂa matado. Sin embargo, un breve examen le hizo ver que Reynal vivĂa aĂşn, aunque algo más mal herido de lo que puede estarlo un hombre noqueado simplemente. Estaba completamente inmĂłvil.
—¡Por los cuernos del diablo! —exclamĂł Hicks “Miserias”—. Creo que estamos llegando al desenlace de este asunto. Dijiste un dĂa, Pete, que si lograbas coger al hombre que inoculaba las drogas a los empleados del rancho, habrĂas cogido al jefe de la cuadrilla, y no hay duda alguna de que ese hombre es Reynal. Las pruebas están todas contra Ă©l.
Pete permaneciĂł pensativo unos segundos. ÂżPor quĂ© habĂa hecho uso Reynal de los mosquitos sobre el cuerpo de Vaughn? Los demás hombres a los que se quiso hacer aficionados a las drogas, fueron cloroformizados, sencillamente, durante el sueño y luego tratados con una jeringuilla hipodĂ©rmica. ÂżPor quĂ© se habĂa hecho aquella excepciĂłn con Vaughn?
Un pensamiento cruzó como un relámpago el cerebro de Pete.