El rancho del crimen
El rancho del crimen —Esperad un minuto, muchachos —dijo. Y se dirigió de nuevo hacia la casa del rancho. Saltó otra vez la ventana de la habitación de Vaughn y se acercó a éste, que seguía echado en la cama. Pete cogió el cuerpo del durmiente entre sus brazos, se lo cargó al hombro y salió de la habitación de la casa por el mismo camino que ya recorriera dos veces en un espacio de pocos minutos.
Vaughn en medio de sus sueños, murmuraba algo entre dientes. Eran frases entrecortadas que confirmaban lo que ya había sospechado Pete con anterioridad. El sheriff regresó a donde se hallaban sus comisarios.
Reynal continuaba inconsciente y había sido colocado a través de la silla del caballo de Teeny.
—Voy a colocar a este pájaro en la grupa de Sonny —dijo Pete, señalando a Vaughn—, y antes de partir hay que procurar amordazar a estos hombres. Podemos emplear una camisa o...
Un agudo chillido salió de la garganta de Vaughn, que sonó en el silencio de la noche como un pistoletazo.
—¡No podemos entretenernos ahora! —murmuró Pete—. ¡En marcha, muchachos!