El rancho del crimen
El rancho del crimen —Yo montĂ© a caballo y di una vuelta por ahà —dijo Slapjack Kerlew—. Eran soldados de la patrulla, y hasta estuve hablando un rato con ellos. Les persiguen a usted y a sus dos comisarios, y les han ofrecido un premio importante por su captura. Yo les dije que estaba seguro de que el premio serĂa para mĂ. No sospecharon nada. Creo que eso se debe a mi cara de hombre honrado —terminĂł, haciendo una mueca burlona.
Hicks “Miserias” llegó poco después de las nueve de la noche. Teeny Butler hizo su aparición una hora después. Ambos eran hombres expertos y astutos en seguir una pista y en borrar la suya.
HabĂan seguido las instrucciones de Pete. Cuando los bandidos estuvieron ya a sus alcances, desensillaron y desembridaron sus caballos dejándolos en un corral, y despuĂ©s de dormir buena parte del dĂa, al anochecer, partieron por caminos separados para llegar a la cabaña de Johnny Boot.
Slapjack Kerlew, en su papel de cowboy desocupado que aspiraba al premio ofrecido por la captura de los comisarios de la Quebrada del Buitre, galopĂł por los montes cercanos y sirviĂł de espĂa con admirables resultados. Cuando regresĂł aquella noche informĂł a sus amigos de que los soldados de la patrulla habĂan empezado el registro de todas las cabañas en unas cuantas millas a la redonda.