El rancho del crimen
El rancho del crimen Algunas de éstas estaban habitadas por leñadores, otras por cowboys y mineros y algunas por hombres que huían de la justicia. Era lógico suponer que más tarde o más temprano sería registrada la cabaña de Johnny Boot.
Y, sin embargo, para los comisarios, el abandonar aquel refugio era extremadamente peligroso. No podían esperar alejarse de aquella región sin caer en manos de los hombres de la Patrulla de la Frontera. En realidad, Pete no había pensado nunca en alejarse de aquellos alrededores. Tenía otra idea.
Y sobre ella habló detenidamente con Teeny e Hicks “Miserias”.
—Muchachos —les dijo, al final—, acordaos de que no podemos emplear los revólveres. Hemos de hacerlo sin ellos... aun en el caso de que tiren sobre nosotros, pero creo que debemos intentarlo.
—¡Por las barbas del Profeta! —gruñó Hicks, alborozado—. ¡Es la mejor idea que podía haberte ocurrido!
—¡Yo soy tu hombre! —exclamó Teeny Butler por su parte.
Era cerca de media noche cuando iniciaron aquella nueva aventura.