El rancho del crimen
El rancho del crimen Slapjack, de regreso de una de sus escapadas, para obtener noticias, a las once de la noche, aproximadamente, les informó de que el capitán Early estaba en los alrededores. Slapjack habÃa visto su figura militar acicalada cabalgando hacia el Oeste, registrando minuciosamente cañones, bosques de algodoneros y cabañas de leñadores.
Pete participó sus instrucciones a Slapjack.
—Vuelva a donde le ha visto, compañero —le dijo—. DÃgale que debe venir hacia esta parte y tráigales hacia estos parajes a él y a sus hombres, asegurándoles que nosotros estamos ocultos por estos alrededores. Desde luego, hágales pasar por el viejo camino de Papago. Todo irá admirablemente si consigue dejarlos en el camino de Papago.
—Lo haré asà —prometió Slapjack—, aunque tenga que llevar al camastrón de su jefe por los bigotes. ¡Déjemelo a mi cuenta, Pete!
Montó en su caballo pinto y galopó hacia el Oeste.
Los tres comisarios de la Quebrada del Buitre se dirigieron a pie hacia el viejo camino de Papago. El camino, en su mayor parte, en un centenar de millas de largo, corrÃa por detrás de las montañas de San Lorenzo, sobre un terreno fresco y lozano a través de bosques espesos, en lÃnea recta hacia Broken Arrow, y luego hacia el desierto del mediodÃa.