El rancho del crimen
El rancho del crimen Pete escuchó cuidadosamente. Los que se acercaban eran Slapjack Kerlew, que guiaba al capitán Early y a sus hombres a la cabaña, eran sólo tres soldados los que acompañaban a su jefe. Un momento después pudo oir Pete una voz. Era fuerte y severa. ParecÃa sonar como el granizo. ¡Era la voz del capitán Early!
—¿Ha dicho usted a Wilson que corriera como un rayo, McHugh?
—SÃ, capitán. Llegará allà seguramente dentro de una media hora. Le dije que reuniese cuantos hombres pudiera y que se diera prisa.
—Cercaremos la cabaña hasta que ellos lleguen —dijo Early, confidencialmente—. Y ¡A cualquier hombre que trate de salir de la cabaña, matadlo sin compasión. Ese Pete Rice y sus hombres son enemigos peligrosos y sus tiros mortales.
El ruido de los cascos de los caballos se oyó ahora más cerca. Pete se agazapó a un lado el camino y pudo ver en primer lugar la acicalada figura del capitán. El sheriff tenÃa en la mano derecha el lazo de Johnny Boot. La luz no era muy buena que digamos entre aquel arbolado, pero tenÃa que hacer una punterÃa exacta la primera vez. ¡TenÃa que hacerla, pues de lo contrario todo su plan se venÃa abajo!