El rancho del crimen
El rancho del crimen El Rojo Maple podía haberla cogido, pero el terror le tenía desesperado por completo e incapaz de pensar. Pete intentó sujetar la cuerda, pero la misma velocidad del descenso hizo que la soga desollase en vivo su mano y el dolor intensísimo le obligó a soltarla contra su deseo.
Sin embargo, se trataba de salvar la vida y apretando los dientes en un esfuerzo desesperado logró asirla de nuevo. Su mano de hierro rodeó la cuerda y otra vez sintió abrasarse su piel; pero tuvo el valor necesario para no soltarla. Suponía que él y Maple habían descendido ya unos cincuenta pies.
La fuerte resistencia del sheriff había sido discutida muchas veces en el distrito de Trinchera como algo extraordinario. Pete aspiró profundamente una bocanada de aire que restableció la circulación de su sangre y le devolvió las energías perdidas Un segundo después asía la cuerda con la otra mano. Acababa de salvar su vida y la de Maple.
Presa de un error pánico, Maple se había aferrado con todas su fuerzas al cuerpo de Pete cuando éste logró asirse a la cuerda. Sus piernas rodearon la cintura del sheriff en un apretón terrible.
Entonces cogió la cuerda con una mano y con la otra dirigió un fuerte golpe a la cara del sheriff. Aun vió una probabilidad de precipitar a Pete al fondo del pozo, a una muerte segura, escapando él de ella.