El trasgo del desierto
El trasgo del desierto —¿Sabes una cosa, «Miserias»? Estaba pensando que bien podÃas esperar hasta mañana. Esta noche es muy oscura.
—¿Qué tiene que ver eso con el asunto? No me da miedo viajar en la oscuridad.
—Eso ya lo sé, compadre. Pero, reflexiona. Dode Leeming dijo que la noche del asalto al Banco el desierto estaba tan oscuro, que hasta los mejores rastreadores se vieron negros para distinguir las huellas. Y era una noche más oscura que boca de lobo cuando los bandidos asaltaron las oficinas de una compañÃa de transportes la otra noche, al otro extremo del distrito. El sheriff Granger me dijo por telégrafo que hubiera podido seguirles la pista casi cualquier otra noche.
—¿Quieres decir con eso que esta gente escoge las noches muy oscuras?
—Asà parece. Hasta la noche en que robaran la dinamita de la Mina Panamint, si Grady no ha mentido, éste no pudo ver a los hombres con bastante claridad para saber si eran altos o bajos, gordos o delgados.