El trasgo del desierto
El trasgo del desierto Otros tres vaqueros cabalgaban detrás del primero. Estaban muchos metros más adelante que Pete. Tenían probabilidades de poder hacer virar al rebaño. Pete casi les alcanzó y empezó a gritar instrucciones. Uno de los vaqueros parecía demasiado temerario, y cabalgaba tan cerca de la cabecera del rebaño, que podría ser derribado de un momento a otro. Pete gritó un aviso.
Un instante después, viró el rebaño y caballo y jinete fueron derribados. El caballo no tenía salvación posible. Toneladas de carne viva le estaban triturando. Pero el vaquero se había echado a la derecha. Parecía aturdido. Apenas se movía. De un momento a otro el rebaño podría virar aún más hacia la derecha y aplastarle.
Pete picó espuelas y cabalgó entre el rebaño y el vaquero caído. Su pierna izquierda rozó el flanco de una res frenética.
Luego se inclinó en la silla a un ángulo tan agudo, que perdió el sombrero. Pero asió al aturdido vaquero y le alzó hasta colocarlo a su lado en la silla. Hizo torcer a Sonny hacia la derecha y se puso a salvo en el preciso instante en que las reses volvían a virar.
Sonaron varios disparos de revólver al Sur, Dominaron el estruendo del rebaño en estampía. Se oyeron a continuación varios disparos de revólver más, seguidos por las detonaciones de un rifle de repetición.