Cuentos filosoficos
Cuentos filosoficos —¿Trabajaba para el Rey? —dijo un segundo pasante, más bien lerdo.
—Hubiera debido ponerles tiras pegadas[537] a sus frases —dijo el tercer pasante.
—Este hombre es piramidal —exclamó el cuarto pasante señalando al alemán.
Aunque era un demonólogo de primera magnitud, el extranjero no sabÃa lo malos diablos que son los pasantes; se fue sin entender nada de sus chanzas y convencido de que a aquellos jóvenes les parecÃa BÅ“hm un genio piramidal.
«Hay instrucción en Francia», se dijo.