El coronel Chabert y otras historias
El coronel Chabert y otras historias Y Godeschal reanudó la frase iniciada:
—Dada en… ¿Estamos? —preguntó.
—Sà —gritaron los tres copistas.
Todo marchaba a la vez, la demanda, la charla y la conspiración.
—Dada en… ¡Eh!, tÃo Boucard, ¿cuál es la fecha de la ordenanza?, hay que poner los puntos sobre las Ães, ¡canastos!, esto llena páginas.
—¡Canastos! —repitió uno de los copistas antes de que Boucard, primer pasante, hubiese contestado.
—¡Cómo! ¿Ha escrito usted canastos? —exclamó Godeschal mirando a uno de los recién llegados con aire a la vez severo y burlón.
—Pues, sà —dijo Desroches, cuarto pasante, inclinándose sobre la copia de su vecino— ha escrito: ¡Hay que poner los puntos sobre las Ães y canastos!, con ese.
Todos los pasantes prorrumpieron en una gran carcajada.
—¡Pero cómo! Señor Huré, usted toma canastos por un término jurÃdico ¡y dice que es de Montague! —Exclamó Simonnin.