El coronel Chabert y otras historias
El coronel Chabert y otras historias Doce años antes del día en que esta historia empieza, en 1816, con aquella terrible miseria que coincidió fatalmente con la estancia de los supuestos aliados en Francia, Popinot fue nombrado Presidente de la comisión extraordinaria, instituida para distribuir socorros a los indigentes de su barrio, en el momento en que proyectaba abandonar la calle de Fouarre, en la que le agradaba tan poco vivir como a su mujer. Este gran jurisconsulto, este profundo criminalista, cuya superioridad parecía una aberración a sus colegas, había estudiado, desde hacía cinco años, los hechos delictivos en relación con las causas que los habían originado. Al subir a las buhardillas, al advertir las miserias, al estudiar las necesidades crueles que conducen gradualmente a los pobres a acciones censurables, midiendo, en fin, sus largas luchas, sentíase penetrado de compasión. Este juez convirtiose entonces en el san Vicente de Paúl de esos niños grandes, de esos obreros doloridos. Su transformación no se efectuó de pronto. La beneficencia tiene su entrenamiento, como los vicios tienen el suyo. La caridad devora la bolsa de un santo, como la ruleta come los bienes del jugador, gradualmente. Popinot fue de infortunio en infortunio, de limosna en limosna; luego, cuando hubo aliviado la miseria pública que forma como un aparato bajo el cual se irrita una llaga febril, convirtiose, al cabo de un año, en la providencia de su barrio. Fue miembro del comité de beneficencia y de la oficina de caridad. Por dondequiera que podían ejercerse funciones gratuitas, aceptaba y obraba sin faramallas, al modo del hombre del manto que se pasa la vida llevando sopas a los mercados y a los lugares donde se encuentran personas hambrientas. Popinot tenía la suerte de actuar en una circunferencia más vasta y en una esfera más elevada: lodo lo vigilaba, prevenía el crimen, daba trabajo a los obreros parados, hacía colocar a los inválidos, distribuía recursos con discernimiento en todos los puntos amenazados, erigiéndose en el consejero de la viuda, protector de los niños sin asilo, comanditario de los pequeños comercios.