El coronel Chabert y otras historias
El coronel Chabert y otras historias Desde hace algún tiempo, todos los ingresos que producen los bienes del marqués de Espard pasan, sin causas plausibles y sin ventajas, ni siquiera temporales, a una mujer anciana cuya fealdad repulsiva es observada en general, llamada señora Jeanrenaud, que habita tan pronto en París, en la calle de la Vrillière, n.° 8, tan pronto en Villeparisis, cerca de Claye, departamento de Sena y Marne, y en provecho de su hijo, de treinta y seis años, oficial de la ex guardia imperial, que, por su crédito, ha sido colocado por el señor marqués de Espard en la guardia real en calidad de jefe de escuadra en el Primer Regimiento de Coraceros. Estas personas, reducidas en 1814 a la más extrema miseria, han adquirido sucesivamente inmuebles de un valor considerable, entre otros, y últimamente, un hotel en la Grande rue Verte, donde el señor Jeanrenaud hace actualmente gastos considerables con objeto de establecerse allí con la señora Jeanrenaud, su madre, en vista de la boda que proyecta contraer; los cuales gastos se elevan ya a más de cien mil francos. Esta boda ha sido facilitada por las diligencias del marqués de Espard cerca de su banquero, el señor Mongenod, a quien ha pedido la mano de la sobrina para el susodicho señor Jeanrenaud, prometiendo su crédito para alcanzar para él la dignidad de barón. Este nombramiento ha tenido lugar efectivamente por decreto de Su Majestad, con fecha del 29 de diciembre último, por solicitud del marqués de Espard, según puede ser justificado por Su Grandeza el Señor Guardasellos, en caso de que el Tribunal juzgase conveniente recurrir a su testimonio;