El coronel Chabert y otras historias
El coronel Chabert y otras historias Que ninguna razón, incluso tomada de entre aquellas que la moral y la ley reprueban igualmente, puede justificar el imperio que la señora viuda Jeanrenaud ejerce sobre el marqués de Espard, quien, por otra parte, la ve muy raras veces; ni explicar su extraño afecto por el susodicho señor barón Jeanrenaud, con quien sus comunicaciones son poco frecuentes; sin embargo, su autoridad resulta ser tan grande, que cada vez que tiene necesidad de dinero, aunque no fuese más que para complacer simples caprichos…
—¡Eh, eh! Razón que la moral y la ley reprueban. ¿Qué quieren insinuar el pasante o el procurador? —dijo Popinot.
Bianchon se echó a reír.
… Esa dama o su hijo obtienen sin ningún género de dudas del marqués de Espard lo que piden, y a falta de dinero en metálico, el señor de Espard firma letras de cambio negociadas por el señor Mongenod, el cual ha ofrecido a la demandante que podría dar fe de ello.
Que, por otra parte, basándose en estos hechos, ha sucedido recientemente, con ocasión de renovar los arriendos de las tierras de Espard, que habiendo dado los colonos una suma bastante importante para la continuación de sus contratos, el señor Jeanrenaud se ha hecho efectuar inmediatamente la entrega;