El coronel Chabert y otras historias
El coronel Chabert y otras historias —¿No es en casa de ese infortunado, que acaba de llevarse ochocientos mil francos de sus clientes y de reducir a varias familias a la desesperación, donde se ha hecho la partición de la herencia de Chabert? Me parece que he visto esto en nuestros autos del caso Farraut.
—Sí —respondió Crottat—, yo era entonces tercer pasante; yo copié y estudié muy bien esa partición. Rosa Chapotel, esposa y viuda de Jacinto, llamado Chabert, conde del Imperio, gran oficial de la Legión de honor; se habían casado sin capitulaciones, tenían, pues, sus bienes comunes. Si mal no recuerdo, su activo se elevaba a seiscientos mil francos. Antes de la boda, el conde Chabert había hecho testamento en favor de los hospicios de París, por medio del cual les dejaba la cuarta parte de la fortuna que poseyera en el momento de su fallecimiento; el patrimonio real heredaba la otra cuarta parte. Hubo licitación, venta y adjudicación, con lo que los curiales hicieron su agosto. Cuando la adjudicación, el monstruo que entonces gobernaba en Francia, devolvió por medio de un decreto la porción del fisco a la viuda del coronel.
—¿De modo que la fortuna personal del conde Chabert no ascendía más que a trescientos mil francos?