El Coronel Chabert
El Coronel Chabert Tiene algo del pilluelo de ParÃs por sus costumbres y del buscapleitos por su sino. Este niño carece casi siempre de piedad, de freno, es indisciplinable, hacedor de ripios, socarrón, ávido y perezoso. Aun asÃ, casi todos estos crÃos tienen una anciana madre que vive en un quinto piso, con la que comparten los treinta o cuarenta francos que les pagan al mes.
—Si es un hombre, ¿por qué le llama usted viejo carrick? —dijo Simonnin con aire de colegial que pillara a su maestro en falta.
Y siguió comiéndose el pan y el queso recostando el hombro en la jamba de la ventana, porque descansaba de pie como los caballos de un coche de plaza, con una de las piernas alzada y apoyada contra la otra sobre la puntera del zapato.
