Eugenia Grandet
Eugenia Grandet —Ya que es el cumpleaños de Eugenia, ¡encendamos el fuego! Será de buen augurio.
—La señorita se casará este año, seguro —dijo la gran Nanon cuando se llevaba los restos de una ocas, ese faisán de los toneleros.
—No veo ningún partido para ella en Saumur —respondió la señora Grandet mirando a su marido con un aire tÃmido que, dada su edad, anunciaba la total servidumbre conyugal bajo la que gemÃa la pobre mujer.
Grandet contempló a su hija y exclamó en tono alegre:
—Hoy cumple veintitrés años la niña, habrá que ocuparse pronto de ella.
Eugenia y su madre se lanzaron en silencio una mirada de inteligencia.