Eugenia Grandet
Eugenia Grandet —Mucho tiene que sufrir la señora presidenta de Bonfons para dejar solo a su marido. ¡Pobre mujercita! ¿Se curará pronto? Pero ¿qué tiene, una gastritis, un cáncer? ¿Por qué no consulta con los médicos? Desde hace algún tiempo está amarilla; debería ir a consultar a las eminencias de París. ¿Cómo puede no desear un hijo? Se dice que quiere mucho a su marido, ¿por qué no darle un heredero en su posición? Como usted sabe, eso es algo horrible; y si fuera por puro capricho, sería muy censurable. ¡Pobre presidente!