Los campesinos
Los campesinos El tercero, apellidado Gaillard, que había empezado como soldado hasta alcanzar el grado de subteniente, acribillado de heridas, pertenecía a la clase de los soldados laboriosos. Al pensar en la suerte corrida por el emperador, todo lo demás le parecía indiferente. Pero cumplía tan perfectamente su deber por indiferencia como Vatel lo cumplía por pasión. Cargado con el lastre de una hija natural, vio en aquel empleo un medio de existencia, y lo aceptó del mismo modo que hubiera aceptado una plaza en un regimiento. Al llegar a Les Aigues, adonde el general mandó inmediatamente a sus tropas con la intención de despedir a Courtecuisse, se quedó asombrado ante la insolente audacia de su guarda. Hay una manera de obedecer que degenera entre los esclavos, en la más insolente burla del mando. Todo, en las cosas humanas, puede llegar a lo absurdo, y Courtecuisse había rebasado los límites.