Los campesinos

Los campesinos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Otra estupidez! —exclamó en voz baja Juan-Luis—. Anita me lo ha dicho, es mucho más peligroso cuando está amable que cuando ruge.

—Os aconsejo que seáis prudentes —añadió Langlumé—, pues el general ha ido a la prefectura a quejarse contra vosotros, y Sibilet dijo que ha jurado por su honor que estaba dispuesto a ir a París para hablar con el canciller de Francia, con el rey, con toda la Corte. Si es necesario, para meter en vereda a sus campesinos.

—¡Sus campesinos! —exclamó alguien.

—Ah, vamos, ¿ya no nos pertenecemos a nosotros mismos?

A la pregunta de Tonsard, Vaudoyer salió de la taberna y se dirigió hacia la casa del antiguo alcalde.

Langlumé, estando ya fuera, retrocedió unos pasos y respondió:

—Hatajo de holgazanes, ¿tenéis renta alguna para consideraros dueños de vosotros mismos?

Aunque dicha en broma, esta frase intencionada la comprendieron los reunidos del mismo modo que los caballos comprenden un latigazo.

—¡Ram-pa-ta-plam! ¡Dueños de vosotros mismos…! Vámonos, gorrioncito; después de tu golpe de esta mañana, no será mi clarinete lo que te pondrán entre los cuatro dedos y el pulgar… —dijo Fourchon a Nicolás.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker