Los campesinos
Los campesinos Una leñera, una cochera y unos establos contiguos a la cocina, hacían un ángulo recto. En la parte superior de estas livianas construcciones habían habilitado los graneros, un almacén para frutos y una habitación para la criada.
Un corral, un establo y un recinto para los cerdos estaban frente a la casa.
El jardín, de alrededor de un arapende y protegido por un muro, era un jardín de cura, es decir, con muchos modrigones, árboles frutales y parras; con avenidas enarenadas, con cuadros de legumbres a ambos lados y abonados con el estiércol que daba el establo.
Por encima de la casa había un segundo cercado con árboles, incluso hayas, y lo bastante grandes para que dos vacas tuviesen pasto todo el año.
Dentro de la casa, de las paredes con paneles de madera, colgaban antiguos tapices. Los muebles, de nogal y oscurecidos por el tiempo y con tapicerías tejidas a mano, armonizaban con los paneles y con el techo, de nogal. El plafón tenía tres vigas pintadas, artesonado el sitio que quedaba entre una y otra. La chimenea, también de nogal y rematada por un espejo, no tenía más adornos en la repisa que dos huevos de cobre encajados en unos pedestales de mármol y que podían dividirse por la mitad; una vez separada la parte superior, se convertía en una palmatoria.