Los campesinos
Los campesinos En una mesa cuadrada y con manteles blanquísimos, pues preocupándose muy poco de las fatigas de su esposa y Anita, Rigou quería manteles blancos y limpios todos los días, el intendente vio como le servían fresas, albaricoques, higos y melocotones, es decir, todos los frutos de la estación, en platos de porcelana blanca y sobre pámpanos, casi tan lindamente como en Les Aigues.
Al ver entrar a Sibilet, Rigou le ordenó que corriese los pestillos de las puertas de doble hoja interiores, adaptadas a cada puerta para preservar la casa del frío y para apagar toda clase de ruidos, preguntándole qué asunto urgente le obligaba a ir a visitarle en pleno día cuando podían conferenciar más tranquilamente por la noche.
—Es que el Tapicero ha hablado de ir a París a ver al guardasellos; es muy capaz de hacerle alguna mala jugada a usted, de pedir el traslado de su yerno, de los jueces de la Ville-aux-Fayes y del presidente, sobre todo cuando lea la sentencia que acaba de pronunciarse favorable a usted. Se enfadará, es astuto, y tiene en el abate Brossette un consejero capaz de habérselas con usted y con Gaubertin… Los curas tienen mucha fuerza. Monseñor el obispo siente predilección por el abate Brossette. La señora condesa ha hablado de ir a visitar a su primo el prefecto, el conde de Castéran, por el asunto de Nicolás. Michaud empieza a ver claro nuestro juego.