Los campesinos
Los campesinos Ese hábil eclesiástico, muy afecto a la primera sociedad, bondadoso y complaciente para con la segunda y apostólico con los desventurados de la fortuna, supo hacerse querer en Soulanges; primo del molinero y de los Sarcus, pertenecía a la región y a la mediocracia avonniana. Comía siempre en la localidad, ahorraba, asistía a las bodas, pero se retiraba antes de iniciarse el baile, y jamás hablaba de política. Aludía a las necesidades del culto diciendo: «Es mi oficio». Y se le dejaba hacer, diciendo de él: «Tenemos un buen cura». El obispo, que conocía a las gentes de Soulanges, sin hacerse muchas ilusiones sobre la real valía de ese sacerdote, estaba satisfecho por tener en la localidad a un hombre que conseguía que se aceptase la religión, que sabía cumplir con sus deberes llenando la iglesia y era capaz de predicar provechosamente a aquellos lugareños adormecidos.