Los campesinos
Los campesinos Si Rigou, Soudry y Gaubertin hubiesen vivido en la Ville-aux-Fayes, habrían acabado peleándose, sus pretensiones inevitablemente habrían tropezado entre sí, pero la fatalidad quiso que el Lúculo de Blangy necesitase soledad para dedicarse tranquilamente a la usura y a la voluptuosidad; que la señora Soudry fuese lo bastante inteligente para comprender que no podían reinar más que en Soulanges, y que la Ville-aux-Fayes fuera la sede de los negocios del señor Gaubertin. Aquéllos a quienes gusta estudiar la naturaleza social, tendrán que reconocer que el general de Montcornet jugaba con desgracia al encontrarse con semejantes enemigos separados unos de otros y cumpliendo las evoluciones de su poder y de su vanidad, a una distancia que no permitía a esos astros contrariarse entre sí, y que multiplicaba el poder de hacer el mal.