Los campesinos
Los campesinos —Si alguien puede hacer que el Tapicero venga aquà el 15 de agosto y meterle en algún lÃo, ese alguien es Rigou —aseguró el alcalde al oÃdo de su mujer.
—Especialmente —replicó ésta en voz alta— si Gaubertin y tú, cariñito, estáis metidos en el asunto…
—¡Toma, cuando yo decÃa…! —exclamó Guerbet dando un codazo a Sarcus—. En casa de Socquard ha encontrado una linda muchacha y la ha hecho subir al coche…
—Esperando que… —añadió el escribano.
—No diga nada de lo que pueda arrepentirse —exclamó Guerbet interrumpiendo al chantre de La Boloquiada.
—Están ustedes equivocados, señores —dijo la señora Soudry—. El señor Rigou sólo piensa en nuestros intereses, pues, si no me engaño, esa muchacha es una de las hijas de Tonsard.
—Es como el farmacéutico, que hace provisión de vÃboras —comentó el señor Guerbet.
—Según habla usted, parece que haya visto al señor Vermut, el farmacéutico —contestó el doctor Gourdon.
Y señaló al diminuto boticario de Soulanges, quien estaba atravesando la plaza.