Los campesinos
Los campesinos Por su situación en la esquina de la plaza con el camino, la planta baja de ese edificio, contruído en el mismo estilo de la casa de Rigou, tenía tres ventanas que daban al camino y dos sobre la plaza, entre las cuales había la puerta de entrada de cristales. El Café de la Paz tenía, además, una puerta falsa que daba a una avenida que lo separaba de la casa vecina, la de Vallot, un mercero de Soulanges, por la que se pasaba a un patio interior.
Esta casa, enteramente pintada de color amarillo oro, con excepción de los postigos de las ventanas, que lo estaban de verde, era una de las pocas casas de la pequeña localidad que tenían dos pisos y buhardillas. Véase por qué.