Los campesinos
Los campesinos En ese momento se oyó el ruido de los cascos de un caballo que pasaba al galope. Tonsard, Coutrecuisse y Vaudoyer salieron a la puerta rápidamente, viendo a Michaud dirigiéndose al pueblo.
—Él sabe lo que se hace —dijo Courtecuisse—. Ha bajado por el declive y coge el camino de Blangy para seguir luego la carretera; es lo más seguro para él…
—Sà —repuso Tonsard—, pero volverá con Gourdon.
—Quizá no lo encuentre —objetó Courtecuisse—; también le están aguardando en Conches para que visite a la burguesa de la posta, que a estas horas tiene levantado a todo el pueblo.
—Entonces irá por la carretera de Boulanges a Conches; es el camino más corto.
—Y el más seguro para nosotros —añadió Courtecuisse—. En estos momentos hay un hermoso claro de luna; en la carretera no hay guardas como en los bosques, y puede oÃrse desde muy lejos, y desde los pabellones, detrás del vallado, junto al bosquecillo, se puede disparar a un hombre por la espalda lo mismo que a un conejo…
—Cuando pase por allà serán las once y media —dijo Tonsard—. Empleará una media hora en llegar a Soulanges, y otro tanto para volver… ¡Ah…! Muchachos, ¿y si el doctor Gourdon estuviera en camino…?