Tratado de la vida elegante
Tratado de la vida elegante He aquí dos aforismos que deben resolver todas las dudas y servir de punto de partida para nuestras observaciones modernas:
VII
Para la vida elegante, el único ser completo es el centauro, el hombre en tílbury.
VIII
No basta con nacer rico o enriquecerse para seguir una vida elegante: hay que llevarlo dentro por naturaleza.
«No te hagas el príncipe —dijo Solón antes que nosotros—, si no has aprendido a serlo».