Tratado de la vida elegante
Tratado de la vida elegante Sin querer dar a esta regla más importancia de la que merece, anotaremos aquà algunas de estas directrices:
XXXII
La elegancia exige imperiosamente que los medios se adecuen al objetivo.
De este principio derivan otros aforismos que son su consecuencia inmediata:
XXXIII
El hombre de buen gusto siempre debe saber reducir la necesidad a lo simple.
XXXIV
Cada cosa debe parecer lo que es.
XXXV
La prodigalidad de los adornos perjudica el efecto.
XXXVI
El adorno debe resaltar.
XXXVII
En todo, la multiplicidad de colores será de mal gusto.