Tratado de la vida elegante
Tratado de la vida elegante El tema de la vida ocupada no tiene variantes. Al hacer uso de sus diez dedos, el hombre abdica de todo destino; se vuelve un medio y pese a toda nuestra filantropÃa, sólo los resultados obtienen nuestra admiración. Por todas partes, el hombre anda extasiándose ante unos montones de piedras y, si se acuerda de los que las han apilado, es para agobiarlos con su compasión; si el arquitecto aún se le aparece como un gran pensador, sus obreros sólo son una especie de tornos que se confunden con las carretillas, las palas y los picos.
¿Es una injusticia? No. Semejantes a las máquinas de vapor, los hombres regimentados por el trabajo se producen todos de la misma forma y nada tienen de individual. El hombre instrumento es una suerte de cero social, cuyo mayor número posible nunca compondrá una suma, si no va precedido por varias cifras.
