Tratado de la vida elegante
Tratado de la vida elegante ¿Tiene usted un gorro verde? Es un hombre sin honor.
¿Tiene usted una rueda amarilla en guisa de blasón en la casaca? ¡Pues menudo paria de la cristiandad…! Judío, si no entras en tu madriguera con el toque de queda, te sancionarán con una multa.
¡Ay, muchacha, tienes sortijas de oro, collares miríficos y pendientes que brillan como tus ojos de fuego…! ¡Ándate con cuidado! ¡Si el guardia municipal te advierte, te prenderá y te meterá en la cárcel por rondar así por la ciudad, corriendo, loca de tu cuerpo, a través de las calles, donde haces centellear los ojos de los ancianos cuyas bolsas arruinas…!
¿Tiene usted las manos blancas…? ¿Lo degollarán con gritos de: «¡Viva el pueblo! ¡Mueran los señores!»?
¿Tiene usted una cruz de San Andrés…? Entre sin temor en París: en él reina Juan Sin Miedo. ¿Lleva usted la escarapela tricolor…? ¡Huya! ¡Marsella lo asesinaría porque los últimos cañones de Waterloo han sembrado la muerte y nos han traído a los viejos borbones!