Aviraneta o la vida de un conspirador
Aviraneta o la vida de un conspirador Aviraneta se reunía con algunos de ellos. Frecuentaban el café Ambrosie, del bulevar Montmartre, y varias veces solía comer en un restaurante de la calle Des Petits Champs.
Aviraneta no descuidó el presentarse en el Gran Oriente masónico del rito escocés. Tuvo que pasar por todas las clásicas ceremonias, un poco cómicas, de la masonería.
Después de estas mojigangas supo que en la logia estaba lo más ilustre de Francia: Lamarque, Raspail, Aragó, Lafitte, Armand Carrel.
Como en París no había hostilidad entre masones y carbonarios, Aviraneta se presentó en la Venta Carbonaria, y fue desde entonces uno de los Buenos Primos.
En la Venta Carbonaria conoció a Cugnet de Montarlot, fundador de sociedades secretas en Francia y autor de una supuesta conspiración tramada en Zaragoza. Cugnet había ideado el plan de tomar Zaragoza con cuatrocientos hombres de infantería y cien de a caballo y proclamar la República. Cugnet fue a Madrid, volvió a Zaragoza, habló a todo el mundo de sus proyectos, y en esto el jefe político Moreda le mandó prender.
Aviraneta escribió varias cartas al ministro don Evaristo San Miguel, dándole cuenta de sus observaciones.
En estas cartas le explicaba todo lo que se tramaba en París.