Aviraneta o la vida de un conspirador
Aviraneta o la vida de un conspirador —Se pondrá usted al habla con los liberales de allá y nos dirá si el Gobierno francés piensa seriamente en la intervención.
Aviraneta se dirigió a ParÃs. Vio allà primeramente a González Arnao, quien le dijo que el delegado de la Regencia de Urgel, MartÃn Balmaseda, estaba en ParÃs con pliegos para la familia real.
HabÃa tenido una consulta con el conde de Artois y con los duques de Berry y de Angulema.
Ugarte andaba por ParÃs intrigando y concurrÃa a los centros absolutistas franceses; estaba en correspondencia en Madrid con Miñano, Corpas y con los amigos de MartÃnez de la Rosa.
La mayorÃa de la gente de posición en ParÃs era hostil a los españoles, y creÃan que de un dÃa a otro iban a colgar al rey y a su familia.
HabÃa por entonces, como siempre, una colonia de españoles, llegada allà como restos de los naufragios a las playas.
Estos náufragos habÃan echado su ancla en algunos de los negros callejones de la gran ciudad.
De pronto, un dÃa cambiaba el Gobierno de Madrid y se encontraban invitados a cenar en un palacio, y poco después eran nombrados para ocupar un alto cargo en España o en Cuba.