Aviraneta o la vida de un conspirador
Aviraneta o la vida de un conspirador LOS SARGENTOS DE LA ROCHELA
EL verano del mismo año todo el mundo tenía la evidencia de que el Gobierno liberal acababa. En esto se supo en España lo ocurrido el 7 de julio en Madrid. El Empecinado y Aviraneta se hallaban en Sigüenza y decidieron marchar a la capital unos días. Aviraneta fue a Aranda a ver a su madre, y a principios de agosto llegaba a Madrid. A los pocos días recibió la visita del Empecinado. Quería don Juan Martín escribir a don Evaristo San Miguel, alma del nuevo Ministerio, ofreciéndose.
Escribió a San Miguel, y el ministro contestó citándole a su secretaría.
San Miguel, como todos los militares de carrera, no era amigo de los guerrilleros; pero hacía una excepción en favor del Empecinado.
Don Evaristo, al ofrecimiento del Empecinado hecho por Aviraneta, respondió:
—Puesto que vienen ustedes ambos a ofrecer sus servicios al Ministerio representado por mí en este momento, separaré los miembros de la sociedad Empecinado-Aviraneta y a cada uno de ustedes daré una misión aparte. A usted, don Juan Martín —añadió don Evaristo—, le enviaremos a Aragón y a Castilla a luchar contra los facciosos. Usted, Aviraneta, ¿quiere ir a París?
Bueno, ¿qué hay que hacer?