Aviraneta o la vida de un conspirador
Aviraneta o la vida de un conspirador ACCIÓN EN ALBA DE TORMES
LA primera expedición que se intentó desde Ciudad Rodrigo fue una sorpresa contra Zamora, ocupada por escasas fuerzas feotas. Se encargó de ella un coronel viejo apellidado Ruiz; pero comenzó con tan poco tacto, que no hubo más remedio que desistir de la aventura. En vista del fracaso de la intentona contra Zamora, se pensó en avanzar hasta Alba de Tormes.
Estaban acampados en las eras de esta villa cuando uno de los confidentes fue con la noticia de que el enemigo, en número considerable, avanzaba con la intención de cortarles la retirada y de apoderarse de su botín.
En esta situación cayó enfermo el Empecinado, con grandes dolores en todo el cuerpo, que le impedían moverse y montar a caballo.
Dejaron a don Juan Martín acostado en casa del alcalde de Tamames, y tomó el mando un capitán de su compañía. Este capitán, hombre avezado a las sorpresas, preparó una emboscada contra los realistas. Su plan era hacerles entrar a los feotas en un páramo y atacarles allí.
El capitán, Aviraneta, un sargento y otro soldado más atravesaron el pueblo y llegaron al puente sobre el Tormes.
Hicieron traer una docena de carros, y los pusieron interceptando el puente, atándolos unos a otros con vigas y sujetándolos con piedras.
