Aviraneta o la vida de un conspirador
Aviraneta o la vida de un conspirador Yo he hecho de alcalde, de jefe de PolicÃa, y, por ahora, hay tranquilidad.
—¿Usted se encargarÃa aquà de hacer lo mismo?
—SÃ; si usted lo autoriza.
El 6 de julio, CasteldosrÃus fue destituido y marchó destinado de cuartel a Barcelona.
Aviraneta, sin ser conocido de nadie, ejerció durante algunos dÃas la dictadura.
Toda esta labor era inútil; el pueblo, hostil, a la mejor ocasión habÃa de echar por tierra a sus dictadores.
Al cabo de pocos dÃas recibió Aviraneta un oficio en donde se le decÃa que habÃa sido designado por la Junta de Oficiales y Jefes para que fuera a Cádiz a avistarse con el Gobierno y le expusiera la situación de Extremadura y de Castilla y pidiera instrucciones acerca de la conducta que debÃa seguirse en lo sucesivo.
Contestó que no tenÃa dinero, y a los dos dÃas llegaba a Badajoz un sargento y le entregaba una bolsa con veinte onzas, moneda suelta y un sobre con documentos.