Aviraneta o la vida de un conspirador
Aviraneta o la vida de un conspirador MÉJICO
AL dÃa siguiente, Aviraneta tomaba un asiento en la berlina de la diligencia de Burdeos. A su llegada a Burdeos escribió un billete a don Juan José Sangróniz, comerciante y corresponsal de Alzate e Ibargoyen, de Méjico. A la hora de haberlo recibido se presentaron en el hotel Richelieu, que era donde se alojaba, Sangróniz y el primo de Aviraneta, Berroa, a quien no habÃa visto desde que tenÃa ocho años. Berroa dijo que el tÃo Ibargoyen llegarÃa dentro de quince dÃas o un mes. En este intervalo pensaba Berroa ir a Irún a ver a los parientes, y de allà a San Ignacio de Loyola.
Aviraneta, después de poner su pasaporte en regla, acompañó a su primo hasta San Sebastián, en donde estuvo seis dÃas en casa de su tÃo don Sebastián Ignacio de Alzate.
Marchó a Irún; se hospedó en la fonda de EcheandÃa, a recordar los tiempos de su niñez. De allà a algunos dÃas se presentó el primo Berroa de vuelta de sus ejercicios espirituales. Desde su llegada, observó Aviraneta en su semblante gran cambio. Pocos dÃas después le dijo Sangróniz en confianza que su primo hablaba de don Eugenio como de un hereje.
Dos meses más tarde de su llegada a Burdeos apareció el tÃo Ibargoyen. Fueron Sangróniz y Aviraneta a recibirle a Royan; venÃa en una fragata.
