Aviraneta o la vida de un conspirador
Aviraneta o la vida de un conspirador EL PADRE BRINGAS
IBAN en el barco apiñados e incómodos, como cargamento de negros. Casi todos se marearon por el mar algo picado. Al cabo de ocho días de navegación llegaron al desembarcadero del Mississipí. Allí se trasladaron a un vapor, y en él hicieron el viaje hasta Nueva Orleáns.
El padre Bringas intimó con Aviraneta, y durante la travesía le enteró de cómo tenían organizadas la acción política y religiosa en Méjico. El padre Bringas concluyó diciendo:
—En Nueva Orleáns hablaremos extensamente. Quiero ser amigo de usted; he conocido que vale usted mucho para este trabajo revolucionario, y usted puede ser instrumento muy útil para la verdadera causa de España en Méjico.
Al día siguiente de la llegada de Aviraneta se le presentaron dos caballeros muy bien portados. El uno, apellidado Roca de Sancti Petri, era el venerable de la logia de la sociedad masónica del rito escocés, comandante del regimiento de Málaga, emigrado como constitucional de la isla de Cuba. El otro era un boticario de Barcelona, que emigró de España. Los dos venían de parte de sus hermanos a ponerse a las órdenes de Aviraneta para todo lo que necesitara.
