Aviraneta o la vida de un conspirador
Aviraneta o la vida de un conspirador UN PROYECTO DE SECUESTRO DE DON CARLOS
EN los primeros dÃas de enero de 1839 se presentó Aviraneta en Bayona. Estuvo unas horas en la fonda, y se trasladó a una casa modesta al lado de la catedral.
VenÃa por Zaragoza, Jaca y el puerto de Canfranc, que estaba cerrado por las nieves. Anduvo perdido, durmiendo en mesones infames, calado hasta los huesos.
No habÃa ido por Santander, porque sospechaba alguien que iba a volver a Bayona, y se le esperaba no con muy buenas intenciones.
A los tres dÃas de la llegada de don Eugenio, el periódico de Bayona El Centinela de los Pirineos publicaba este suelto, para la mayorÃa enigmático:
«Se sabe positivamente que ha llegado a Bayona un antiguo y conocido agente de revoluciones y desórdenes, cuya presencia precedió a los sangrientos sucesos de Hernani en julio de 1837.»
—¡Asà se escribe la Historia! —decÃa Aviraneta unos dÃas después con ironÃa—. Yo he hecho algunas cosas buenas y malas, pero ninguna de ellas me caracteriza. En cambio, me caracteriza el haber precedido a un acontecimiento en el cual no he tomado parte.
