Aviraneta o la vida de un conspirador
Aviraneta o la vida de un conspirador De pronto pensó en Orbegozo, a quien él había enviado desde la fonda al caserío con los documentos. Se le ocurrió que estaría encerrado, y, efectivamente, se lo encontraron en un cuartucho del caserío.
Eran las nueve y media, hora de la cita con Roquet. Un minuto después estaba Roquet en un carricoche a la puerta del caserío Chapartiena y tomaba el Simancas de manos de don Eugenio. Los dos chapelgorris acompañaron a Roquet hasta pasar Behobia.
Aviraneta vio los documentos de Nenin y pudo comprobar que Gamboa era su enemigo y que trabajaba contra él.