Aviraneta o la vida de un conspirador
Aviraneta o la vida de un conspirador GABRIELA, «LA RONCALESA»
POCOS días después de la marcha de Roquet, cuando Aviraneta suponía ya inoculado el virus de la rebelión entre carlistas y marotistas en Navarra, a consecuencia de el Simancas, comunicó sus instrucciones a los comisionados de la línea de Andoaín para que allí se hiciera campaña a favor de Maroto, desacreditando a Don Carlos y ganando el espíritu de los sargentos a favor de la paz.
Por entonces se volvió a presentar Gabriela, la Roncalesa, en Bayona, y fue a casa de don Eugenio a darle noticias y a pedirle instrucciones.
Le preguntó dónde estaba Bertache, su confidente; ella le dijo que en aquel momento debía de encontrarse en Elizondo.
—Dile que siga haciendo propaganda en contra de Maroto y de los demás generales castellanos, y que cuando el coronel Aguirre, que está en San Juan de Pie de Puerto, dé el aviso, intente arrastrar a todos los sargentos y soldados de influencia del quinto de Navarra para que se subleven. Iturri, el posadero, será el encargado de enviar a Bertache el dinero que necesite.
—Bueno —dijo Gabriela—; pasado mañana estoy aquí.
Al mismo tiempo que a Bertache, se envió dinero a García Orejón, a Zabala y a otros para que provocaran la insubordinación de los batallones navarros.