Aviraneta o la vida de un conspirador
Aviraneta o la vida de un conspirador A los tres días, Gabriela volvió. Se había visto con Bertache en Elizondo, y este necesitaba instrucciones, porque, según él, los acontecimientos se precipitaban.
Respecto a García Orejón, perseguido por Maroto, se había refugiado en el pueblo de Gabriela, en El Roncal.
—Diles a Bertache y a los demás —dijo don Eugenio— que se sabe positivamente que Maroto está ya en tratos con los cristinos. Que su plan consiste en entregar a Don Carlos y a la familia real al general Espartero, que fue compañero suyo.
Gabriela volvió del campo carlista rápidamente con el parte verbal de Bertache.
Todos los jefes y oficiales de los batallones navarros estaban alarmados por los fusilamientos de Estella y la expulsión de los personajes del Cuartel Real; se veían amenazados con un desastre y se hallaban dispuestos a intentar algo contra Maroto, mas les faltaba dirección y jefe.
Bertache esperaba que Aviraneta les indicara inmediatamente qué debían hacer.
Unos días después, Aviraneta tuvo una conferencia en Bayona con Duffeau, secretario de Maroto, y por él supo que Espartero y Maroto estaban en negociaciones para hacer la paz.