Aviraneta o la vida de un conspirador
Aviraneta o la vida de un conspirador A pesar de la tranquilidad aparente de los junteros, Cabrera, con el mayor sigilo, encargó la formación del sumario por la muerte del conde de España al coronel Serradilla.
El 12 de junio por la mañana Cabrera citó a los individuos de la Junta de Berga y los mandó presos al santuario de Queralt. Al mismo tiempo que a los jefes de la Junta se empezó a prender a los amigos y allegados. El terror reinaba en Berga en toda su plenitud.
Unos días después de ejecutarse la detención, don José Segarra pasaba al campo de la reina Cristina y al mismo tiempo se descubría un complot para entregar a los liberales la ciudad de Berga.
Segarra, en Vich, publicó una alocución a sus antiguos compañeros de armas, exhortándoles a dejar el carlismo y a ingresar en el partido de la reina. Cabrera contestó con otra alocución jactanciosa y petulante.
La conspiración para entregar la plaza de Berga a los liberales fue bastante oscura. Fueron por esto presos y fusilados el comandante don Luis Castañola, el capitán Correcher y el teniente García. En cambio, con los asesinos del conde de España estuvo Cabrera mucho más discreto, llevándolos a la frontera y dejándolos en libertad.
Roquet, de vuelta de Berga, contó a don Eugenio todo lo que había presenciado; don Eugenio pagó a Roquet, y este volvió a su casa de Behobia.