Aviraneta o la vida de un conspirador
Aviraneta o la vida de un conspirador Aparece también en sus antecedentes que desde 1842 se le exigió rindiese cuentas de la cantidad que había percibido siendo ministro de Administración militar de la división de operaciones de la provincia de Cádiz: varias diligencias se practicaron por la Intendencia general para averiguar el paradero de Aviraneta, que se le suponía había fallecido; pero por el Ministerio de Estado se supo se hallaba en Francia, y por cuyo conducto se le previene se presentase; últimamente se le llamó también por los periódicos oficiales de esta corte en 1844, y verificó aquella, entregando la cuenta formalizada.
Con objeto de poner más en claro las vicisitudes del interesado, hay una Real orden de 31 de diciembre de 1851, por la que Su Majestad confirmó a Aviraneta el empleo de capitán de Caballería que le concedió el general Empecinado en 1823, y mandó que se le abonasen sus servicios desde el 16 de julio de 1820, en que principió, hasta el 30 de septiembre de 1823, y abonándosele asimismo sus servicios desde el 1.° de octubre del propio año, en concepto de capitán de Caballería emigrado hasta el 26 de julio de 1829, y desde el siguiente, día 27, en que fue nombrado secretario del brigadier Barradas, deberá hacérsele el abono con el doble tiempo de campaña hasta que tuvo lugar la capitulación de Tampico.