Camino de perfeccion
Camino de perfeccion COMO todos los de la alquería iban a Yécora a ver las fiestas, fue también Fernando con ellos a casa del administrador.
Le recibieron allí fríamente.
Por la noche del Miércoles Santo, los del pueblo subían al castillo por un camino en zigzag, que tenía a trechos capillas pequeñas de forma redonda, en cuyo fondo veíanse pasos pintados. Gente desharrapada y sucia subía a lo alto, tocando tambores y bocinas, en cuadrillas, deteniéndose en cada paso, subiendo y bajando al monte.
Al día siguiente, por la tarde, Ossorio fue a ver la procesión de Jueves Santo. Se puso a esperarla en una calle ancha y en cuesta que tenía a los lados tapias y paredones de corrales, casas bajas de adobe, cuyas ventanucas estaban iluminadas con tristes farolillos de aceite. Cuando pasó la procesión por allí, era ya al anochecer; había oscurecido; las lamparillas de aceite de los balcones y ventanas brillaban con más fuerza; por encima de un cerro iba apareciendo una luna enorme, rojiza, verdaderamente amenazadora.
La procesión era larguísima.