Camino de perfeccion
Camino de perfeccion Durante su estancia en Toledo, la ciudad mística, se pregunta si había nacido para místico y con este propósito visita conventos, en uno de ellos cree descubrir a su alma gemela en Sor Desamparados. Lee los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola y asiste en las iglesias a los oficios divinos. A pesar de ello la fe no llega a su alma. Pero en medio de tal confusión, empieza a vislumbrar que la única salida será el amor: «La única palabra posible era amar. ¿Amar qué? Amar lo desconocido, lo misterioso, lo arcano, sin definirlo, sin explicarlo» (XXV, 158). Por eso la gran mística Santa Teresa había dicho. «El infierno es el lugar donde no se ama» (159). Entonces a través del amor empieza a pensar en los demás y a replantearse su vida sobre una base nueva: el amor. Renuncia a Adela, que le recuerda a Ascensión, la muchacha de Yécora, que había seducido años atrás. Fernando ha descubierto que el único camino es el amor, después añadirá el trabajo, así concluirá el «camino de perfección». Fernando ha triunfado, ha vencido la abulia, se ha curado física y espiritualmente; se ha reintegrado a la Naturaleza. Se casa con Dolores, después de vencer la oposición del padre de Dolores y derrotar a su rival, Pascual Nebot, novio de Dolores. Mediante el matrimonio con Dolores-madre-naturaleza y con su hijo ha terminado su camino de perfección. De ser, al principio un «degenerado» acaba siendo un individuo regenerado. ¿Qué nos dice Baroja de Fernando Ossorio?: