Camino de perfeccion
Camino de perfeccion Ossorio siguió el consejo que le daban, y salió del pueblo.
A las once de la noche llegó al inmediato, y, sin cenar, se fue a dormir.
En el cuarto que la destinaron había colgadas en la pared una escopeta y una guitarra; encima, un cromo del Sagrado Corazón de Jesús.
Ante aquellos símbolos de la brutalidad nacional comenzó a dormirse, cuando oyó una rondalla de guitarras y bandurrias que debía de pasar por delante de la casa. Oyó cantar una jota, y después otra y otra, a cual más estúpidas y más bárbaras, en las cuales celebraban a un señor que había debido salir diputado, y que vivía enfrente. Cuando concluyeron de cantar y se preparaba Ossorio a dormirse, oyó murmullos en la calle, silbidos, fueras, y después, cristales rotos en la casa vecina.
Era encantador; al poco rato volvía la rondalla.
Desesperado Fernando, se levantó y se asomó a la ventana. Precisamente en aquel momento pasaban por la calle, montados a caballo, el joven jaque de la riña del día anterior, con dos amigos.