La estrella del capitan Chimista
La estrella del capitan Chimista CONTRABANDISTA
DE VALPARAÍSO tuve que marchar a Valdivia a dejar allí la fragata para carenarla. Varias veces fui de Valparaíso a Valdivia.
Valparaíso era entonces una población sobre una serie de alturas y de barrancos rojos, que se extendían en anfiteatro alrededor del estuario.
Ocupaba la ciudad una estrecha faja de terreno circundando el puerto.
Había una parte llana que llamaban el Plan, donde vivían los ricos, y luego el caserío de los cerros, en el cual habitaba gente pobre del pueblo, a la que decían los rotos.
Estos altos de Valparaíso eran colinas volcánicas, y sus barrios estaban formados por casuchas bastante miserables.
Cerca del puerto había un arrabal de gente de mal vivir, y a su espalda otro de chinos y filipinos.
Los filipinos solían casarse con las indias chilenas, generalmente mestizas, a las que se llamaba en el país desdeñosamente chinas.
Cuando al marinero filipino se le acababa el dinero, encontraba otro marino paisano suyo recién llegado del país y con dinero fresco. El filipino endosaba su mujer al marinero nuevo, y le decía: «Te dejo a tu cargo mi mujer mientras yo esté de viaje, y la mantienes durante mi ausencia».
